Dr. Ángel R Villarini Jusino

Presidente de la OFDP Internacional

Las necesidades educativas de nuestro tiempo y el conocimiento que ahora tenemos sobre el aprendizaje y desarrollo humano nos exigen y posibilitan la creación de nuevas formas de educación. Como respuesta a esta necesidad, la idea de que la educación formal debe orientarse al desarrollo de competencias generales, ciudadanas y laborales se ha venido imponiendo a escala mundial. En la mayoría de los casos, esta agenda se traduce en programas de estudios, didácticas y formas de evaluación en las que las dimensiones de la formación humana que no resultan útiles desde la perspectiva de la competitividad global y del ajuste a lo existente son abandonadas o descuidadas.

Por otro lado, valores y fines educativos propios de la tradición socio humanista que ha caracterizado el discurso educativo latinoamericano, como lo son la autonomía, la solidaridad y la transformación social, son sustituidos por valores de la eficiencia y la efectividad para la competitividad. Desde esta perspectiva es claro que dichas reformas educativas vienen a apuntalar la agenda instrumentalista del neoliberalismo económico en el que se privilegia de forma casi unilateral la formación para el trabajo y el mundo como es, frente a la formación integral, es decir, personal y comunitaria o ciudadana, para el mundo como queremos que sea.

De aquí que diversos sectores progresistas miren con sospecha y se hayan opuesto a la educación basada en competencias. Por nuestra parte, aunque compartimos la preocupación de estos sectores, pensamos que la educación basada competencias responde a una tradición histórica humanista y a necesidades educativa del presente, que trascienden la agenda del neoliberalismo. Por ello, frente a la propuesta neoliberal de educación basada en competencias hemos insistido en la necesidad de elaborar una alternativa crítica y liberadora de la misma que responda a esa tradición y a las necesidades educativas del presente.

El desarrollo humano comprende diversas dimensiones que se constituyen e integran en la interacción con el medio cultural para ayudar a configurar la personalidad. Para propósitos educativos concebimos estas dimensiones como competencias. Definimos competencia humana como una forma de conciencia, producto de la integración de conceptos, destrezas y actitudes, que dota al ser humano de una capacidad de entendimiento, acción y transformación de sus relaciones con el mundo, él/ella mismo incluido.

Ser competente significa que la persona tiene el conocimiento declarativo (la información y conceptos), es decir, sabe lo que hace, por qué lo que hace y conoce el objeto sobre el que actúa.  Ser competente, también implica, tener la capacidad de ejecución, es decir el conocimiento procesal o las destrezas intelectuales y psicomotoras para en efecto llevar a cabo la ejecución sobre el objeto.  Finalmente, ser competente implica tener la actitud o disposición (conocimiento actitudinal) para querer hacer uso del conocimiento declarativo y procesal y actuar de manera que se considera correcta.

Nuestro concepto de competencia se distingue de las versiones conductista e instrumentalistas del mismo, que ven en la competencia una mera destreza o proceso que puede aprenderse y “dominarse” por medio de “entrenamiento”. Las competencias humanas generales son aprendizajes mayores o comprensivos, resultado de la totalidad de experiencias educativas formales e informales en las que la persona se involucra. Son capacidades generales que se desarrollan como parte del proceso de maduración biopsicocultural, a partir del potencial humano para el aprendizaje, y ante los retos que las diferentes etapas de la vida le plantean a la persona. Su desarrollo es continuo, gradual y acumulativo. El hogar, la comunidad, la escuela o universidad y el propio proceso autogestivo, son los principales espacios sociales en los cuales se construyen nuestras competencias.

El 15to. Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento, que se celebrará del 6 al 8 julio de 2017 en Bonao, República Dominicana, conjuntamente con el 1er. Simposio Internacional de Pedagogía de la Universidad Adventista, dará la oportunidad a los participantes de familiarizarse teórica y prácticamente con esta alternativa crítica y humanista que caracteriza el trabajo de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento, así como el de otras instituciones y docentes. Para ello el evento tendrá una orientación teórica-práctica formativa y por ello consistirá no solo de conferencias y ponencias, sino que la mayoría de las sesiones serán demostraciones y talleres.

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