Tanto a nivel escolar como a nivel universitario el Estado dominicano ha adoptado oficialmente el enfoque educativo de competencias. Es por ello que escuelas, colegios y universidades en nuestro país actualmente revisan sus programas y forman a sus profesores para adecuarlos a este nuevo enfoque. Al respecto entrevistamos al Dr. Ángel R. Villarini Jusino, reconocido experto internacional en el tema, para que nos oriente en torno a este nuevo enfoque educativo.

 

¿Qué es la educación orientada al desarrollo de competencias?

Es una nueva manera de entender y practicar la educación. Si antes la preocupación dominante en la escuela o universidad era copiar o leer y memorizar información y repetirla en exámenes, ahora se trata de desarrollar capacidades, de ser competentes. El enfoque de competencias apunta a la formación integral del ser humano. Por ello busca no meramente informarlo, sino formarlo. No se limita a enseñar y estudiar conocimientos que otros produjeron, sino a desarrollar en los estudiantes la capacidad para construirlos y aplicarlos en su vida; no a recordar nombres y obras de artistas, sino a desarrollar la sensibilidad estética para apreciarlas o producirlas; no a memorizar y aplicar fórmulas, algoritmos matemáticos o teorías científicas, sino a que se apropien de los conceptos y los métodos de las ciencias y matemáticas para plantear y resolver problemas y tomar decisiones; no a hablar de valores éticos y cívicos sino de vivirlos.

 

¿Qué son las competencias?

Las competencias son capacidades generalesque le permiten al estudiante entender, apreciar, querer y actuar en sus relaciones con la naturaleza, con los otros y consigo mismo en una forma reflexiva, critica y creativa al plantearse y solucionar problemas y tomar decisiones. Ejemplos de competencias generales son: pensamiento crítico y creativo, comunicación efectiva, interacción social colaborativa, autoconocimiento y estima, conciencia moral y ética, ciudadanía, conciencia ambiental y de la salud, espiritualidad o sentido de trascendencia, sensibilidad estética, dominio de la tecnología.Las competencias se desarrollan y enriquecen cuando se integran a las mismas información, conceptos, actitudes y procesos o métodos provenientes de las diversas materias académicas.

 

¿Por qué se promueve este enfoque en nuestro país?

Para atender importantes necesidades como: mejorar la calidad del aprendizaje y aprovechamiento de los estudiantes dominicanos que en la actualidad es de los más bajos en el hemisferio; mejorar la preparación para la formación laboral y profesional en la economía global orientada por los servicios y las tecnologías de la información; contribuir efectivamente a la formación de un mejor ser humano, un ser integral que pueda sostener con la naturaleza, los otros seres humanos y consigo mismo relaciones saludables y enriquecedora y, con ello, contribuir a la construcción de una mejor sociedad.

 

¿Cómo cambia con este enfoque la manera como los estudiantes aprenden y los profesores enseñan?

Así como se aprende a nadar, nadando, toda competencia se aprende practicándola, actuándola. Por ejemplo, los estudiantes: Construyen conceptos científicos mediante investigaciones y proyectos para aprender a pensar científicamente, proteger el ambiente y cuidar de la salud. Construyen conceptos y desarrollan actitudes cívicas mediante diálogos, debates,  investigaciones y proyectos para desarrollar competencias ciudadanas para entender los problemas de su país y participar en su solución. Llevan a cabo actividades y proyectos de lectura y escritura a nivel analítico y crítico en torno  temas de su interés. Se plantean problemas pertinentes a sus vidas y sociedad, que no se pueden resolver con mero cómputo, sino que requieren interpretación y razonamiento matemáticos. La tarea del maestro es planificar, organizar, brindar y clarificar información, modelar, dialogar, asesorar, apoyar, supervisar y evaluar la actividad de aprendizaje de los estudiantes.

 

¿Cómo cambia la forma en que se evalúa el aprendizaje?

Así como sólo puedo evaluar si alguien aprendió a nadar, pidiéndole que nade, toda competencia se evalúa mediante su ejecución o demostración: el estudiante es colocado frente a una situación, problema y tarea que debe entender, resolver y tomar decisiones aplicando para ello los conceptos, actitudes y procesos o métodos que aprendió y debe haber integrado a su competencia. La tarra puede ser producir una comunicación oral o escrita, llevar a cabo una investigación, desarrollar un proyecto, diseñar algún procedimiento, etc.

 

¿Qué retos le plantea al sistema educativo la implantación exitosa de este enfoque?

La base del cambio en educación es el maestro, por ello se requiere que se produzcan cambios radicales en la formación de los actuales y futuros maestros mediante el desarrollo de experiencias formativas continuas, efectivas y sostenibles, que les lleven a problematizar su práctica actual y a comprender y valorar y desarrollar la capacidad para aplicar en aula el nuevo enfoque. Sobre esta base y con la mayor participación posible de los docentes, es necesario superar la enorme cantidad de información que se intenta cubrir el currículo actual y que obstaculiza la construcción de conocimiento y el desarrollo de competencias. Hay que transformar el currículo, haciéndolo más pertinente, riguroso conceptualmente y selectivo en sus contenidos. De igual modo hay que cambiar la evaluación dominada por meros contenidos de información a una por competencias en la que los estudiantes demuestren lo aprendido aplicándolo a situaciones y problemas. Además se requiere orientar a padres y madres para que puedan apoyar el proceso de desarrollo de competencias supervisando tareas y mediante actividades en el hogar.



Dr. Ángel R Villarini Jusino

Presidente de la OFDP Internacional

Las necesidades educativas de nuestro tiempo y el conocimiento que ahora tenemos sobre el aprendizaje y desarrollo humano nos exigen y posibilitan la creación de nuevas formas de educación. Como respuesta a esta necesidad, la idea de que la educación formal debe orientarse al desarrollo de competencias generales, ciudadanas y laborales se ha venido imponiendo a escala mundial. En la mayoría de los casos, esta agenda se traduce en programas de estudios, didácticas y formas de evaluación en las que las dimensiones de la formación humana que no resultan útiles desde la perspectiva de la competitividad global y del ajuste a lo existente son abandonadas o descuidadas.

Por otro lado, valores y fines educativos propios de la tradición socio humanista que ha caracterizado el discurso educativo latinoamericano, como lo son la autonomía, la solidaridad y la transformación social, son sustituidos por valores de la eficiencia y la efectividad para la competitividad. Desde esta perspectiva es claro que dichas reformas educativas vienen a apuntalar la agenda instrumentalista del neoliberalismo económico en el que se privilegia de forma casi unilateral la formación para el trabajo y el mundo como es, frente a la formación integral, es decir, personal y comunitaria o ciudadana, para el mundo como queremos que sea.

De aquí que diversos sectores progresistas miren con sospecha y se hayan opuesto a la educación basada en competencias. Por nuestra parte, aunque compartimos la preocupación de estos sectores, pensamos que la educación basada competencias responde a una tradición histórica humanista y a necesidades educativa del presente, que trascienden la agenda del neoliberalismo. Por ello, frente a la propuesta neoliberal de educación basada en competencias hemos insistido en la necesidad de elaborar una alternativa crítica y liberadora de la misma que responda a esa tradición y a las necesidades educativas del presente.

El desarrollo humano comprende diversas dimensiones que se constituyen e integran en la interacción con el medio cultural para ayudar a configurar la personalidad. Para propósitos educativos concebimos estas dimensiones como competencias. Definimos competencia humana como una forma de conciencia, producto de la integración de conceptos, destrezas y actitudes, que dota al ser humano de una capacidad de entendimiento, acción y transformación de sus relaciones con el mundo, él/ella mismo incluido.

Ser competente significa que la persona tiene el conocimiento declarativo (la información y conceptos), es decir, sabe lo que hace, por qué lo que hace y conoce el objeto sobre el que actúa.  Ser competente, también implica, tener la capacidad de ejecución, es decir el conocimiento procesal o las destrezas intelectuales y psicomotoras para en efecto llevar a cabo la ejecución sobre el objeto.  Finalmente, ser competente implica tener la actitud o disposición (conocimiento actitudinal) para querer hacer uso del conocimiento declarativo y procesal y actuar de manera que se considera correcta.

Nuestro concepto de competencia se distingue de las versiones conductista e instrumentalistas del mismo, que ven en la competencia una mera destreza o proceso que puede aprenderse y “dominarse” por medio de “entrenamiento”. Las competencias humanas generales son aprendizajes mayores o comprensivos, resultado de la totalidad de experiencias educativas formales e informales en las que la persona se involucra. Son capacidades generales que se desarrollan como parte del proceso de maduración biopsicocultural, a partir del potencial humano para el aprendizaje, y ante los retos que las diferentes etapas de la vida le plantean a la persona. Su desarrollo es continuo, gradual y acumulativo. El hogar, la comunidad, la escuela o universidad y el propio proceso autogestivo, son los principales espacios sociales en los cuales se construyen nuestras competencias.

El 15to. Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento, que se celebrará del 6 al 8 julio de 2017 en Bonao, República Dominicana, conjuntamente con el 1er. Simposio Internacional de Pedagogía de la Universidad Adventista, dará la oportunidad a los participantes de familiarizarse teórica y prácticamente con esta alternativa crítica y humanista que caracteriza el trabajo de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento, así como el de otras instituciones y docentes. Para ello el evento tendrá una orientación teórica-práctica formativa y por ello consistirá no solo de conferencias y ponencias, sino que la mayoría de las sesiones serán demostraciones y talleres.

Dr. Ángel R Villarini Jusino

Presidente de la OFDP Internacional

Las necesidades educativas de nuestro tiempo y el conocimiento que ahora tenemos sobre el aprendizaje y desarrollo humano nos exigen y posibilitan la creación de nuevas formas de educación. Como respuesta a esta necesidad, la idea de que la educación formal debe orientarse al desarrollo de competencias generales, ciudadanas y laborales se ha venido imponiendo a escala mundial. En la mayoría de los casos, esta agenda se traduce en programas de estudios, didácticas y formas de evaluación en las que las dimensiones de la formación humana que no resultan útiles desde la perspectiva de la competitividad global y del ajuste a lo existente son abandonadas o descuidadas.

Por otro lado, valores y fines educativos propios de la tradición socio humanista que ha caracterizado el discurso educativo latinoamericano, como lo son la autonomía, la solidaridad y la transformación social, son sustituidos por valores de la eficiencia y la efectividad para la competitividad. Desde esta perspectiva es claro que dichas reformas educativas vienen a apuntalar la agenda instrumentalista del neoliberalismo económico en el que se privilegia de forma casi unilateral la formación para el trabajo y el mundo como es, frente a la formación integral, es decir, personal y comunitaria o ciudadana, para el mundo como queremos que sea.

De aquí que diversos sectores progresistas miren con sospecha y se hayan opuesto a la educación basada en competencias. Por nuestra parte, aunque compartimos la preocupación de estos sectores, pensamos que la educación basada competencias responde a una tradición histórica humanista y a necesidades educativa del presente, que trascienden la agenda del neoliberalismo. Por ello, frente a la propuesta neoliberal de educación basada en competencias hemos insistido en la necesidad de elaborar una alternativa crítica y liberadora de la misma que responda a esa tradición y a las necesidades educativas del presente.

El desarrollo humano comprende diversas dimensiones que se constituyen e integran en la interacción con el medio cultural para ayudar a configurar la personalidad. Para propósitos educativos concebimos estas dimensiones como competencias. Definimos competencia humana como una forma de conciencia, producto de la integración de conceptos, destrezas y actitudes, que dota al ser humano de una capacidad de entendimiento, acción y transformación de sus relaciones con el mundo, él/ella mismo incluido.

Ser competente significa que la persona tiene el conocimiento declarativo (la información y conceptos), es decir, sabe lo que hace, por qué lo que hace y conoce el objeto sobre el que actúa.  Ser competente, también implica, tener la capacidad de ejecución, es decir el conocimiento procesal o las destrezas intelectuales y psicomotoras para en efecto llevar a cabo la ejecución sobre el objeto.  Finalmente, ser competente implica tener la actitud o disposición (conocimiento actitudinal) para querer hacer uso del conocimiento declarativo y procesal y actuar de manera que se considera correcta.

Nuestro concepto de competencia se distingue de las versiones conductista e instrumentalistas del mismo, que ven en la competencia una mera destreza o proceso que puede aprenderse y “dominarse” por medio de “entrenamiento”. Las competencias humanas generales son aprendizajes mayores o comprensivos, resultado de la totalidad de experiencias educativas formales e informales en las que la persona se involucra. Son capacidades generales que se desarrollan como parte del proceso de maduración biopsicocultural, a partir del potencial humano para el aprendizaje, y ante los retos que las diferentes etapas de la vida le plantean a la persona. Su desarrollo es continuo, gradual y acumulativo. El hogar, la comunidad, la escuela o universidad y el propio proceso autogestivo, son los principales espacios sociales en los cuales se construyen nuestras competencias.

El 15to. Encuentro Internacional de Educación y Pensamiento, que se celebrará del 6 al 8 julio de 2017 en Bonao, República Dominicana, conjuntamente con el 1er. Simposio Internacional de Pedagogía de la Universidad Adventista, dará la oportunidad a los participantes de familiarizarse teórica y prácticamente con esta alternativa crítica y humanista que caracteriza el trabajo de la Organización para el Fomento del Desarrollo del Pensamiento, así como el de otras instituciones y docentes. Para ello el evento tendrá una orientación teórica-práctica formativa y por ello consistirá no solo de conferencias y ponencias, sino que la mayoría de las sesiones serán demostraciones y talleres.

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